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2013-11-26


Este 2013, en el planeta hubo 1,6 millones de muertes por sida, más de 2 millones de nuevas infecciones y existen16 millones de personas con VIH que requieren tratamiento.

El sida es una enfermedad que sabemos cómo tratarla desde hace 15 años, pero aún hay 5 mil muertes por día.

Tenemos todos los medios para detener esta pandemia pero sin embargo siguen aumentando las cifras de enfermos.

Un mundo sin sida es posible

Sabemos que los tratamientos salvan la vida de las personas con VIH. Desde 2010, se conoce que los tratamientos disminuyeron de manera eficiente la transmisión del virus. En consecuencia, el fin de la epidemia también depende del tratamiento, como se ve en la siguiente formula:

Persona con VIH + Tratamiento = Fin de la epidemia


La pandemia del VIH podría terminar alrededor del 2050 a condición de que existan programas de prevención, el acceso universal a las pruebas para detectar al VIH y el tratamiento con antirretrovirales (ARV) para todas las personas con VIH o sida. De esta manera, el número de casos disminuirá drásticamente hasta poner fin a la pandemia.

Invertir ahora o pagar para siempre

Faltan mil millones de dólares por año para terminar con la pandemia del VIH a nivel mundial. Los principales donadores son: Estados Unidos, Inglaterra y Francia, pero no dan la totalidad de los fondos prometidos y sin esos recursos, el esfuerzo final hasta la desaparición de la epidemia no se podrá alcanzar.

Si se contará con este monto se ahorraría 4 millones de infecciones en los 3 próximos años evitando gastar más de 50 mil millones de dólares en tratamientos.

Los recursos que llegan a Bolivia a través del Fondo Mundial están en riesgo
El Programa nacional VIH y sida recibe estos fondos para el tratamiento antirretroviral, los test de diagnóstico, exámenes complementarios de laboratorio y el tratamiento de enfermedades oportunistas. A nivel nacional 2660 personas con VIH reciben tratamiento gratuito (junio 2013). Según el último informe de país (2012) Bolivia tiene un 27% de cobertura en el acceso al tratamiento, el más bajo en Latinoamérica, lo que significa que hay un porcentaje importante de personas que no acceden al test de VIH para conocer su diagnostico o que abandonan su tratamiento Antirretroviral.

En la temática del VIH y sida dependemos casi en su totalidad del apoyo del Fondo Mundial, hay pequeños aportes del gobierno del Brasil y del boliviano. Lamentablemente el Fondo Mundial, puede retirar su apoyo a Bolivia para concentrase en países del África, debido a la disminución de los recursos a nivel mundial y por los indicadores macroeconómicos de Bolivia.

El retiro de apoyo del Fondo Mundial implica que el Estado boliviano debe asumir la responsabilidad del acceso a los tratamientos y la prevención, como indica la Ley de “Prevención del VIH-sida” No. 3729.

Los gobiernos departamentales y municipales tendrán que asumir los costos del VIH y sida en la prevención y el tratamiento, asignando un presupuesto en su Plan operativo Anual (POA) para responder a la epidemia del VIH en Bolivia.

En Bolivia cada año, se incrementan el número de personas infectadas con el VIH.

Según los datos del Programa Nacional de ITS, VIH/SIDA del Ministerio de Salud, el número de personas notificadas con VIH-sida en Bolivia llega a 10.162 personas desde el inicia de la epidemia (junio 2013).

Este 1ro de diciembre del 2013, solicitamos a las autoridades del nivel municipal, departamental y nacional a informarse sobre la magnitud del problema del VIH y sida en Bolivia para que destinen fondos con el propósito de garantizar las respuestas al VIH y sida en nuestro país.

El Instituto para el Desarrollo Humano, la Red boliviana de personas con VIH y otras organizaciones de la sociedad civil a nivel nacional e internacional, estaremos juntos, para que el Estado cumpla la Ley 3729, en particular el acceso a los servicios de salud, la gratuidad del tratamiento con ARV, el respeto a los derechos humanos de las personas con VIH o sida y la inclusión de la prevención de la transmisión del VIH en todas las unidades educativas del país.

El fin de la epidemia en Bolivia, es responsabilidad política del gobierno y requiere la participación conciente y activa de la sociedad civil.